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Universitario primerizo

Guía para un universitario primerio
Cómo afrontarlo y no morir en el intento

¿Es la primera época en la universidad una especie de parón en el proceso de supuesta madurez de todo joven?¿Es la nueva independencia un factor que favorece el adormecimiento de las neuronas de aquellos que pretenden liderar el país?

Llega el momento. Hay que dejar el nido (o eso dice la norma social). Tus padres te pegan con superglue unas alas de cera y te sueltan al vacío de la gran metrópolis. Es en ese preciso instante cuando todo chaval conoce a su “yo ángel”, de reducido tamaño y con residencia temporal en tu hombro derecho y a su análogo vecino, el “yo diablo”, a los que bautizaremos como Bill y Steve. Así pues, se entabla una conversación entre los tres. Bill, por su parte, mantiene que después saltar al vacío hay que volver a tocar el suelo con los pies, es decir, centrarse y estudiar todo lo que puedas. Steve, por el contrario, te dice que ya que has saltado vueles y disfrutes del aire fresco, o dicho con otras palabras, que disfrutes todo lo que puedas de tu nueva independencia.

Pero yo, amigo, siguiendo con la alegoría, te digo que si permaneces en el suelo te perderás la belleza del sol y si vuelas demasiado alto derretirás tus alas con su calor. Has de vivir contemplando el cielo, las nubes... Vivir amparado en la seguridad de un suelo firme pero soñar con que algún día podrás volar.

Aplicando esta metáfora para jóvenes estudiantes, traducimos que no tienes que vivir encerrado todo el día, que existe otra luz distinta de la del flexo. Esto no suele representar tanto problema como el extremo contrario: cambiar la luz del flexo por la de las discotecas tampoco es una buena solución.

Compañero, seguramente habrán llenado tu cupo de consejos y recomendaciones. Pero permíteme uno más. Realmente no es ningún nuevo consejo. No es una frase ingeniosa. No es algo que no te hayan dicho jamás. Sólo me gustaría que por un par de minutos reflexionaras sobre mi consejo: “jamás te permitas a ti mismo sentir que pierdes el tiempo”...

Entonces, si has comprendido y entendido esto y eres capaz de ponerlo en práctica tendrás éxito. Pues esta etapa no consiste en aprender para aprobar. Se trata de aprender para poder seguir aprendiendo. Y si eres consciente de que no pierdes el tiempo implica que lo estás empleando. Y si practicas el ejercicio de la virtud evitando los extremos, entonces empleas el tiempo y lo empleas bien.

Hasta pronto, aprendiz, compañero, amigo…

Pedro Sánchez Novo
Concurso de artículos Pío XII - 2014/2015
Colegial de primer año

 

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