Taller sobre el valor del respeto y la dignidad de todo ser humano

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Parece obvio que el buen trato tiene que ser la forma de relacionarse propia del ser humano en cualquier ocasión. Pero el estrés, los malos momentos, los prejuicios o simplemente, las prisas, pueden apartarnos de este principio fundamental de la convivencia. Una veintena de colegiales tuvieron la oportunidad de asistir al taller «Dignidad: tu valor inherente e infinito como persona» dirigido por Beau Barberis, presidenta nacional para Alemania en la organización Global Dignity y coordinado por Eva Vázquez, del departamento académico de la Fundación Pablo VI. Global Dignity es una organización internacional sin ánimo de lucro presente en más de 80 países que busca generar sociedades más empáticas, solidarias e inclusivas a través del reconocimiento y fortalecimiento de la Dignidad de todas las personas. 

El valor de la dignidad

Durante el taller, los jóvenes participaron en distintas dinámicas que les invitaban a reflexionar sobre el valor de la Dignidad. Una de ellas consistía en ordenar diferentes perfiles muy variados; un bebé, un empresario, una persona sin hogar o figuras públicas, según quién consideraban que tenían más o menos dignidad. Muchos de los colegiales demostraron una gran conciencia de que la dignidad es un valor inherente a la persona al sentirse incapaces de establecer un ranking. Otros de los juegos consistió en analizar las palabras que asociaban a la dignidad o en contar historias en las que fueron protagonistas de un trato respetuoso. Las dudas surgieron y Beau Barberis contestó dudas que tenían varios colegiales estudiantes de Derecho sobre cómo se puede castigar a una persona que ha cometido un delito sin quitarle su dignidad. Poco a poco, a través de las dinámicas, los colegiales pudieron reflexionar sobre cómo percibimos el valor de las personas y sobre que la dignidad no depende del dinero, el poder o el status, todas las personas la tienen por igual.

Los beneficios de reflexionar sobre el concepto de la dignidad son claros. Se adquiere una mayor conciencia de la necesidad de dispensar un buen trato a todas las personas por igual y de que hacerlo es siempre, en cualquier situación, una decisión personal.